
Bebida de los dioses, moneda de cambio, el xocolatl provenía de los toltecas, ocupantes del territorio mexicano antes que mayas y aztecas. A partir de fines del siglo XV y comienzos del XVI, el chocolate copó a la nobleza española, de donde pasó a otras casas reales por vía de casamientos arreglados y de viajes de gente de la aristocracia. Esa preparación cuyo ingrediente principal era el fruto del cacaotero, tostado y molido, al que se añadía agua o leche, vainilla, canela, azúcar, y se tomaba caliente, despertó pasiones encendidas. Se cuenta que la infanta española Ana de Austria, hija de Felipe II, al casarse con Luis XIII de Francia, a comienzos del XVII, incluyó en su ajuar chocolate y también chocolatera para hacerlo y servirlo, y quizás algún chocolatier para elaborarlo. Así fue como, con el tiempo y los buenos reposteros, se inventaron en ese país del buen comer los éclairs, los profiteroles, la mousse y otras delicias que sólo de nombrarlas la boca se hace agua.
Xocolatl, chocolate en español y en inglés (con distinta pronunciación), cioccolata en Italia, schokolade en Alemania. Donde quiera que sea, esta golosina sublime al paladar cuando es preparada con materias primas de buena calidad y con procedimientos rigurosos, en cualesquiera de las formas que adopte (incluso aplicada a comidas saladas), genera energías, levanta el ánimo, alegra el espíritu y, por supuesto, causa un escalofrío deleitoso cuando –por ejemplo– un refinado bombón o una satinada tableta (con no menos de 70 por ciento de cacao) se derrite mórbidamente entre la lengua y el paladar.
Se dice de él que es afrodisíaco, que mejora la memoria, que alivia el síndrome premenstrual, que mejora el rendimiento deportivo, que es antioxidante. Casi una panacea, algunas de cuyas virtudes han sido científicamente comprobadas: efectivamente, el chocolate eleva la serotonina cerebral, droga natural producida por el cuerpo que disminuye cuando baja la luz solar. Por eso ahora que viene llegando el otoño, precediendo al invierno, es un buen momento para almacenar algo de chocolate en la heladera, a fin de que aliente a nuestra neuronas cuando el ánimo decaiga y la ansiedad suba. No por nada el Zchocolat.com francés, entre sus maravillosos bombones en cofres de madera y cajas de acero (que te manda a tu casa en cualquier lugar del mundo si te da el presupuesto), propone una valijita de chocolates con una cruz roja sobre blanco, que denomina “kit de supervivencia”....
Aunque tabletas, tortas, masitas, palos de Jacob y otras dulzuras se pueden degustar placenteramente en cualquier estación y horario, dice algunos especialistas que nunca se necesita más una porción de chocolate que un día frío, a eso de las cuatro de la tarde, cuando las defensas están más bajas. Un disfrute benéfico, pues.
sábado, 11 de julio de 2009
* Xocolatl *
Publicado por @ KANELA Y KAFE @ en 16:38
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martes, 12 de agosto de 2008
*el Chocolate: una Obra de Arte*

Enric Rovira revoluciona el mundo del cacao con nuevas texturas y sabores para intentar disputar la hegemonía a los grandes maestros suizos y belgas.
El universo de Gaudí puede cobrar vida en una tableta de chocolate. O la pacifista canción Imagine, de John Lennon, puede servir de inspiración para crear una gama de bombones con las que se exprese la diversidad fusionando sabores. De la imaginación y de la experimentación con diversas texturas e ingredientes se nutre Enric Rovira en la elaboración de sus chocolates. Su pasión por el mundo de la pastelería le viene de familia.Sus padres tenían una pequeña repostería en Barcelona, en la que Enric se vinculó desde pequeño con el negocio familiar. En el año 1986, con sólo 15 años, realizó su primera mona, un pastel de chocolate que todo padrino, según manda la tradición catalana, debe regalar a su ahijado en Pascua. Una vez acabados los estudios, su interés por las nuevas tecnologías le llevó a inscribirse en la Facultad de Informática, pero su verdadera vocación le hizo abandonar. El choque generacional, pero sobre todo la ilusión de Rovira de hacer del chocolate un lienzo en el que plasmar su creatividad, le impulsó a decidirse a emprender su propio proyecto. Se asoció con el primo de su padre, Francesc Forrellat, y en unas pequeñas instalaciones en la localidad barcelonesa de Castellbell i El Vilar, con vistas a la abadía de Montserrat, cobró vida en 1993 el proyecto, al que le da su nombre. 'Teníamos muchas ganas de hacer un producto diferenciado', explica su fundador. El maestro chocolatero se proponía 'crear los bombones del siglo XXI, con una estética muy moderna'. Barcelona estaba entonces en plena explosión de diseño, tras la resaca de los Juegos Olímpicos.Enric Rovira tiene clara la filosofía que mueve a la empresa. 'Queremos ofrecer un chocolate de calidad, innovador y vinculado a la tradición barcelonesa'. Al emprendedor sólo le frena a la hora de experimentar 'las limitaciones técnicas' que pueden surgir al trabajar el cacao. Pero no el juego de sabores. Se ha atrevido con la sal, el vinagre, el azafrán o el wasabi, que incluye en algunos de sus bombones o tabletas. 'Los sabores tienen que evolucionar; cuando empezamos sólo se experimentaba con el café o la fruta confitada', recuerda. 'Pero la innovación no es fácil y no todas las ideas son interesantes, por mucho que pueda parecerlo al mercado', sostiene.Pese a que algunos competidores han optado por expandirse mediante la apertura de locales, Enric Rovira ha preferido que sus productos se hagan un hueco en los puntos de venta más exclusivos de las grandes urbes del planeta. Rovira cuenta tan sólo con dos establecimientos. Uno de ellos ubicado en la central de Castellbell i el Vilar y otro en la capital catalana.Esta empresa es un ejemplo para las pymes que quieren dar el salto al exterior. La firma, que ha participado en el programa PIPE del Instituto de Comercio Exterior (Icex), es consciente de que su desarrollo ha sido utilizado como ejemplo en diversos foros organizados por este organismo público. Los consejos recibidos por el organismo han dado sus frutos y la firma está presente en la mayoría de los países del Viejo Continente, Estados Unidos o Japón. Y en la actualidad el negocio experimenta crecimientos anuales cercanos al 30%.España todavía es un país, en comparación con el resto de vecinos europeos, de escasa demanda de chocolate. El consumo per cápita de un español se sitúa en torno a los tres o cuatro kilos anuales, y en Suiza supera los diez. Pero no es sencillo comparar. 'España es calurosa, y para el consumo del chocolate la temperatura es básica', afirma.La evolución en chocolate ha ido en paralelo al boom que ha experimentado la gastronomía catalana. 'Es impagable lo que ha hecho El Bulli de Ferran Adrià para este mundo', apunta. Enric Rovira cree que sus competidores, principalmente catalanes, como The Chocolat Factory o Xocoa, ayudan a que gane prestigio el chocolate español en un terreno dominado principalmente por los fabricantes suizos y belgas. 'Han aparecido empresas que han ayudado a contribuir a que crezca nuestra autoestima'. Para Rovira, los chocolateros centroeuropeos no han evolucionado y quedaron anclados en el pasado.Esta compañía lanza sus nuevos productos cada dos años, lo que obligará a renovar parte de su catálogo en 2009. Es consciente de que su categoría de productos abarca todo tipo de público. No es fácil que alguien se atreva con un producto que incluya una pizca de guindilla, pero ellos están dispuestos a colmar la curiosidad de quienes buscan experimentar sumar el picante con el dulzor del chocolate.Un chocolate también puede convertirse en un souvenir. Y las curiosas formas de sus tabletas inspiradas en los genios del modernismo, tienta a los millones de turistas amantes de la arquitectura que visitan la Ciudad Condal.El modelo de producción artesanal promovido por la empresa no requiere de una gran plantilla. De hecho, la firma emplea a 25 personas en todos sus departamentos (obrador y oficinas) en su sede de Castellbell i el Vilar, que anteriormente acogió una destilería.Acabar con la estacionalidad. Enric Rovira señala que el 60% de las ventas se producen en la campaña de Navidad. Un buen ritmo de ventas durante los meses previos y en los que se concentran las fiestas es clave para la marcha de la compañía. Enric no se atreve a anticipar crecimiento de ventas para 2008, aunque en el pasado ejercicio superó los tres millones de euros.Rovira propone al consumidor huir de la tradicional caja de bombones coronada con un lazo. Una de sus colecciones más visuales es la bautizada como Concept, que califica Rovira como 'gastronomía conceptual'.Aquí tiene cabida una curiosa caja de chocolate que representa el sistema solar. El particular planetarium está formado por un bombón gigante que simboliza el sol y otros nueve que encarnan los planetas. Cada uno tiene un sabor distinto: Neptuno tiene gusto a café; Plutón, a maíz, y la madre Tierra, a sal y pimienta. Los cinco continentes y los océanos que los bañan también son fuente de inspiración. La almendra es el ingrediente rey en el chocolate que identifica a Europa, el café etíope lo es del que representa a África y el arroz caracteriza al continente asiático.El cambio de milenio sirvió para que Rovira homenajeara a la mítica película de Stanley Kubrick, 2001: Odisea en el Espacio. Tras visionar el film, el chocolatero sintió la necesidad de que uno de sus símbolos, el monolito, cobrara vida en su obrador. Utiliza tres ingredientes para aludir al paso del tiempo y saltar desde el presente al futuro y pasado. 'El hilo conductor de la película', puntualiza. Otra forma de consumir el chocolate es con su olor. Su colección virtual apuesta por los bombones para oler. La compañía cree que son los chocolates del futuro. Para crearlos, ha contado con el apoyo del creador de olores Darío Sirerol.Este original concepto se traduce en unos bomboncitos metálicos que en su interior guardan las cápsulas con el olor. Para Rovira, 'su ubicación perfecta es la mesita de noche de un hotel de lujo'. Para un establecimiento de categoría permite diferenciarse de su competencia con un olor personalizado, y para el cliente es un recuerdo único de su estancia. Esta idea, sin embargo, todavía no ha llegado a cuajar entre los hoteles de lujo.Para los fanáticos del cacao, Enric ha creado la gama KKO. La define como un viaje para conocer el origen del chocolate. La caja incluye 40 habas de cacao, 20 minitabletas de cacao y dos botellines de destilado de este producto. La materia llega desde una plantación en la isla de Príncipe, en manos de un pequeño productor, Claudio Corallo, que ha colaborado en idear la gama KKO. Y un viaje rápido por este universo se puede realizar a través de Making of Chocolate, con un embalaje en forma de bobina de película. Incluye cinco habas de cacao tostadas, 18 tabletas de pasta de cacao con azúcar y 30 tabletas de chocolate (negro, blanco y con leche). Además, incluye un DVD y folleto explicativo.Enric también colabora con diversos artistas para seguir innovando, si cabe todavía más. Los chocolates Accents son unas pequeñas bolas que se colocan como elemento decorativo al filo de una copa de cava. Son una idea de la diseñadora catalana Ana Mir.
Autor: Mireia Corchón / Jordi Parra
Publicado por @ KANELA Y KAFE @ en 10:29
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viernes, 14 de marzo de 2008
* la estrella de las Pascuas *
Por Moira Soto
Amargo como los sufrimientos de una princesa mitológica, fuerte como su valor para guardar el secreto sobre los tesoros de su marido Quetzacoatl –la serpiente emplumada–, de color oscuro como la sangre de sus heridas: así se describe el origen y los atributos de la planta del cacao –cacahuaquahtil– en una antigua y poética leyenda mexicana que rescata Víctor Ego Ducrot en su libro Los sabores de la historia (Norma, 2001). La esposa del dios fundador de las culturas había quedado al cuidado de los bienes de Quetz cuando este hubo de partir por mar hacia el Oriente. Los enemigos de su marido la aprisionaron y torturaron, pero ella se negó a revelar el secreto: antes prefirió verter su sangre sobre la tierra y así hizo nacer esta plata cuyos frutos, convenientemente procesados, tanto alimento, placer y adicción han proporcionado a buena parte de la humanidad.
Aunque otros territorios de México hacia el sur –provistos de zonas cálidas y húmedas donde el árbol de cacao puede alcanzar hasta diez metros– se disputan el origen del chocolate, lo cierto es que el descubrimiento por parte de los españoles de esa bebida amarga y muy fortificante, tuvo lugar en el imperio de Moctezuma, quien se la bebía sin medida en copa de oro, sazonada con pimienta, miel silvestre y a veces jugo dulce de arce. El príncipe azteca convidó con el brebaje a Hernán Cortés, quien rápidamente apreció sus reconfortantes efectos y no tardó en hacerle el panegírico a Carlos V, lo que derivó en el entusiasmo del monarca y en el favor de la corte española. Empero, todo parece indicar que un tiempo antes, frente a las costas de la actual Honduras, Cristóbal Colón, sin duda menos sibarita, había sido invitado a consumir esa bebida espesa y oscura y había recibido como presente unas habas ovaladas, marrones que no supo valorar.
Bebida de los dioses, moneda de cambio, el xocolatl provenía de los toltecas, ocupantes del territorio mexicano antes que mayas y aztecas. A partir de fines del siglo XV y comienzos del XVI, el chocolate copó a la nobleza española, de donde pasó a otras casas reales por vía de casamientos arreglados y de viajes de gente de la aristocracia. Esa preparación cuyo ingrediente principal era el fruto del cacaotero, tostado y molido, al que se añadía agua o leche, vainilla, canela, azúcar, y se tomaba caliente, despertó pasiones encendidas. Se cuenta que la infanta española Ana de Austria, hija de Felipe II, al casarse con Luis XIII de Francia, a comienzos del XVII, incluyó en su ajuar chocolate y también chocolatera para hacerlo y servirlo, y quizás algún chocolatier para elaborarlo. Así fue como, con el tiempo y los buenos reposteros, se inventaron en ese país del buen comer los éclairs, los profiteroles, la mousse y otras delicias que sólo de nombrarlas la boca se hace agua.
Xocolatl, chocolate en español y en inglés (con distinta pronunciación), cioccolata en Italia, schokolade en Alemania. Donde quiera que sea, esta golosina sublime al paladar cuando es preparada con materias primas de buena calidad y con procedimientos rigurosos, en cualesquiera de las formas que adopte (incluso aplicada a comidas saladas), genera energías, levanta el ánimo, alegra el espíritu y, por supuesto, causa un escalofrío deleitoso cuando –por ejemplo– un refinado bombón o una satinada tableta (con no menos de 70 por ciento de cacao) se derrite mórbidamente entre la lengua y el paladar.
Se dice de él que es afrodisíaco, que mejora la memoria, que alivia el síndrome premenstrual, que mejora el rendimiento deportivo, que es antioxidante. Casi una panacea, algunas de cuyas virtudes han sido científicamente comprobadas: efectivamente, el chocolate eleva la serotonina cerebral, droga natural producida por el cuerpo que disminuye cuando baja la luz solar. Por eso ahora que viene llegando el otoño, precediendo al invierno, es un buen momento para almacenar algo de chocolate en la heladera, a fin de que aliente a nuestra neuronas cuando el ánimo decaiga y la ansiedad suba. No por nada el Zchocolat.com francés, entre sus maravillosos bombones en cofres de madera y cajas de acero (que te manda a tu casa en cualquier lugar del mundo si te da el presupuesto), propone una valijita de chocolates con una cruz roja sobre blanco, que denomina “kit de supervivencia”.
Aunque tabletas, tortas, masitas, palos de Jacob y otras dulzuras se pueden degustar placenteramente en cualquier estación y horario, dice algunos especialistas que nunca se necesita más una porción de chocolate que un día frío, a eso de las cuatro de la tarde, cuando las defensas están más bajas. Un disfrute benéfico, pues.
Publicado por @ KANELA Y KAFE @ en 9:28
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jueves, 13 de marzo de 2008
* Museo del Chocolate en Bariloche *
Publicado por @ KANELA Y KAFE @ en 10:22
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sábado, 8 de marzo de 2008
* Vino y Chocolate *
Cuando los españoles llegaron en América, trajeron mucho vino con ellos. La gente indígena mezcló el vino con su cacao y, según historiadores; la bebida que resultaba era una gran sorpresa. Hace diez años, Felix Brunatto propuso la idea de una “ceremonia del chocolate” acompañada por el vino, resucitando la tradición Maya de hace más de 2500 años.
La idea fue recibida al principio entre cierto rechazo y algunos aplausos, pero hoy gana aceptación universal. Es sabido por muchos que la combinación, vino y cacao, refuerza a cada uno. Aunque hay una condición quese debe tener presenter, ambos deben ser deprimera calidad.
Una invitación a quienes gusten del vino y quieren descubrir la "magia del tercer sabor" es degustar primero un trozo de nuestro cioccolato y luego tomar un pequeño sorbo de vino mezclándolo con el cioccolato. La combinación del tanino del vino con la teobromina del cacao produce una increíble sinergia entre ambos ingredientes.
Es tan importante la buena calidad del cioccolato como la del vino, pero el tipo de vino debe obedecer a la experiencia personal que se desee obtener.
Publicado por @ KANELA Y KAFE @ en 14:09
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domingo, 2 de marzo de 2008
* Caramelos Caseros de Chocolate *
* 60 gr. de chocolate amargo* 50 gr. de manteca* 130 cc. de leche* 130 cc. de crema de leche* 200 gr. de azúcar* 1 taza de glucosa
Preparacion:
Picar el chocolate. Mezclar los demás ingredientes y cocer hasta obtener el punto bolita firme.Retirar, agregar el chocolate mezclar bien hasta que se derrita. volcar la preparación en un molde ligeramente aceitado o enmantecado.Dejar que se solidifique, cortar en tiras y guardarlos envueltos en papel impermeable.Nota:Se puede reemplazar el chocolate por una cucharadita de vainilla o leche.
Publicado por @ KANELA Y KAFE @ en 17:19
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** Florentinos **
Ingredientes
25 g. de crema de leche
50 g. de manteca
75 g. de glucosa
100 g. de azúcar
125 g. de almendras picadas
Cobertura de chocolate semiamargo c/n
Publicado por @ KANELA Y KAFE @ en 15:05
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